Después de un largo proceso de estudios clínicos, el médico nos informa que nuestro hijo/a tiene TDAH. ¿Es conveniente decirle a mi hijo/a? ¿Le informo a la escuela?
Este artículo está basado en el Taller: ¿Cómo le digo a mi hijo que tiene TDAH? impartido por la Maestra en psicología Denisse Jaime. Tiene como objetivo que tú, como padre, reflexiones sobre la importancia de aceptar el padecimiento y la forma de manejar el trastorno con tu hijo/a.
Cuando los padres de familia perciben problemas de conducta (inquietud e impulsividad) y/o aprendizaje (falta de atención) que deterioran las relaciones en casa y la escuela, puede que se estén enfrentando a un caso de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
La importancia de la psicoeducación
Tras un buen diagnóstico clínico, es recomendable que los padres se informen y conozcan sobre el TDAH. La psicoeducación es justamente eso: conocer el origen del padecimiento, los síntomas y las acciones a seguir. Tener una idea clara del trastorno ayuda a terminar con mitos, creencias y estigmas sociales que dificultan el tratamiento.
Rompiendo etiquetas y estigmas
Como padres, a veces dudamos sobre si decirle a nuestro hijo/a que tiene TDAH por el miedo al concepto de «enfermedad mental». Sin embargo, debemos comenzar por no estigmatizar nosotros mismos la condición; veámosla como una condición biológica. Reflexiona: ¿Reaccionarías igual si tu hijo tuviera otra enfermedad como la diabetes?
Nuestras acciones no nos definen como personas. Evitemos etiquetas que marquen a nuestros hijos, como:
- ¡Pero qué latoso eres!
- Eres muy desordenado.
- ¡No seas travieso!
- Otra vez de escandaloso.
Comunicación con el entorno
Es vital hablar con la gente cercana para que eviten estos comentarios. También es importante informar a sus maestros para que consideren adecuaciones curriculares y estén enterados sobre la medicación si es necesaria. Además, evita hablar del trastorno con otros adultos frente a tu hijo como si él no estuviera presente. No lo etiquetemos como un «niño TDAH», sino como un niño que padece TDAH.
¿Por qué es fundamental que tu hijo conozca su diagnóstico?
Aunque sea pequeño, es natural que el niño note diferencias con sus compañeros: ¿Por qué no me concentro? ¿Por qué me muevo tanto? ¿Por qué no quieren jugar conmigo?
Si no le planteamos un panorama claro, se genera incertidumbre y angustia. En la psicoeducación, la meta es que el paciente sea capaz de manejar su condición. Cuanto mejor conozca lo que sucede en su cerebro, mejor podrá vivir con ello.
¿A qué edad y cómo decírselo?
No hay una edad «adecuada» única; cuanto antes conozca lo que le sucede, antes será parte del cambio. No es necesario usar el término médico complejo de inicio. Quita las siglas y explícale lo que le pasa en particular.
- Habla a su nivel: Utiliza ejemplos diarios de su comportamiento o metáforas que pueda entender.
- Enfócate en la solución: Platica sobre lo que harán juntos para mejorar (reglas, hábitos, terapias o medicamento).
- Adaptación: La explicación debe evolucionar conforme su capacidad de comprensión aumente con la edad.