Cuando tenemos a un hijo o hija con TDAH, uno de los ámbitos más afectados por este trastorno es el escolar. De forma cotidiana enfrentamos quejas, reportes de falta de tareas, inatención en clases, olvidos y comportamientos inapropiados. Sin embargo, la situación se complica drásticamente cuando las autoridades escolares solicitan «sutilmente» el cambio de escuela, afectando la estabilidad emocional del menor.
Un caso de éxito: Defendiendo los Derechos Educativos
En Proyectodah, acompañamos el caso de una familia que, tras ser informada de que su hijo ya no era «aceptado» en su nueva escuela a solo cuatro días de haber iniciado el curso, decidió no rendirse. A pesar de que los padres informaron desde la inscripción que el niño contaba con un tratamiento multimodal (farmacológico, psicoterapéutico y psicoeducativo), la dirección pretendía darles un plazo para retirarlo basándose en antecedentes de la escuela anterior.
Gracias a la capacitación obtenida en nuestras sesiones de «Derechos Educativos», estos padres emprendieron las acciones necesarias para defender el lugar de su hijo.
El proceso legal ante la SEP
Asesorados por Proyectodah, la familia se dirigió a la Dirección de Incorporación de Escuelas Particulares de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Bajo la guía de una abogada especializada, presentaron un informe detallado que incluía:
- Cronología de los hechos: Desde la solicitud de inscripción hasta la notificación de expulsión encubierta.
- Instrumentos legales: Sustento jurídico sobre la violación de los derechos educativos.
- Solicitud de evidencias a la escuela: Se pidió al plantel un informe sobre las estrategias de integración y ajustes razonables aplicados, el cual la escuela no pudo entregar por no haber realizado ninguna intervención previa.
Resultados: De la exclusión a la integración
Tras la intervención de la SEP, se llevó a cabo una reunión conciliatoria. Al verse confrontadas con el marco legal, las autoridades del plantel cambiaron su actitud y se comprometieron a elaborar un plan de trabajo conjunto.
Los resultados fueron inmediatos: en el primer bimestre, el niño mostró un gran aprovechamiento académico y una modificación positiva en su comportamiento. Este caso demuestra que cuando hay acuerdos, compromisos y, sobre todo, comprensión del impacto del TDAH por parte de docentes y directivos, se logra construir un equipo sólido en beneficio del alumno.
El TDAH como una condición de vulnerabilidad
Aunque el TDAH no siempre está tipificado como una discapacidad motriz o sensorial, muchos lo consideramos una «discapacidad invisible». Quienes lo padecen se encuentran en una situación de vulnerabilidad que requiere protección legal y empatía educativa.
Te invitamos a orientarte sobre este padecimiento y capacitarte. La participación de todos es fundamental para elevar la calidad de vida de las personas con TDAH.