“No olvidemos que las pequeñas emociones son los capitanes de nuestras vidas y las obedecemos sin siquiera darnos cuenta”. – Vincent Van Gogh.
Hoy en día sabemos que no solo es el coeficiente intelectual lo que determina las capacidades para el éxito académico o profesional; de igual forma, la inteligencia emocional que seamos capaces de desarrollar marcará nuestras habilidades sociales.
En el caso de las personas con TDAH, existe una dificultad particular para controlar sus emociones, por lo que sus reacciones suelen ser explosivas y muy intensas. Esto sucede porque las funciones ejecutivas no actúan correctamente, provocando un déficit en el automonitoreo y la autorregulación emocional.
Un montón de emociones: Las cuatro primarias
Puede parecer sencillo hablar de las emociones, aunque la mayoría de nosotros no logramos hacer un listado de más de diez. Lo cierto, es que existen cientos de emociones que se desencadenan a partir de cuatro primarias:
1. Alegría
Es un estado de bienestar. Cuando nos encontramos alegres tenemos mucha energía y disposición de hacer las cosas y aprender. En este estado somos capaces de generar ideas, actuar y avanzar en nuestro desarrollo personal. Es el estado en el que la mayoría de las personas queremos estar, sin embargo, para sentirnos alegres es necesario experimentar las demás emociones.
2. Tristeza
Es un estado de dolor afectivo. Cuando estamos tristes solemos expresarlo a través del llanto, una cara alargada o la falta de apetito. Nos encontramos desganados, nuestro ánimo, esperanza y optimismo disminuyen. La mayoría de nosotros cuando nos sentimos tristes tratamos de reprimir esta tristeza, lo cual no es bueno, ya que es una emoción universal que sentimos tras un evento que altera nuestro bienestar: la pérdida de un ser querido o cuando las expectativas que tenemos no se cumplen.
3. Enojo
Es una emoción que refleja ira, furia o irritabilidad. Nuestro ritmo cardiaco y presión arterial tiende a subir. Cuando nos enojamos nos encontramos en un estado de alerta, es como si nuestro cuerpo se preparara para atacar tras una amenaza externa. En su sentido más primitivo es la emoción que nos ayuda a defendernos de las amenazas de exterior, sin embargo, en el constructo cultural en el que nos desenvolvemos es mal visto que una persona demuestre enojo o tristeza por lo tendemos a reprimir estas emociones
4. Miedo
Es una emoción que se deriva del riesgo o la amenaza real o psicológica. El miedo se refleja en la bioquímica de nuestro cuerpo, preparándonos para huir del peligro. Es un mecanismo de defensa y nos ayuda a actuar con rapidez, no obstante, en ocasiones el miedo se relaciona con otros sentimientos, por ejemplo, podemos temer a la pérdida del ser amado. Existen miedos que se presentan dependiendo de las convenciones culturales de cada sociedad.
Recuerda: no existen emociones negativas, lo importante son las habilidades que tengamos para canalizar nuestras reacciones; aprovechar los estados de euforia, distress o energía que surjan a partir de lo que sentimos y aprender de nuestras propias experiencias.
Estrategias prácticas: ¿Qué hacer como padres?
Para ayudar a un niño con TDAH a navegar su mundo emocional, podemos seguir estos cuatro pilares:
Observar
En niños con TDAH, es importante monitorear las emociones y reacciones que tengan con los demás y evitar las reacciones motoras o verbales que puedan dañar a los demás o a ellos mismos.
Darle un nombre a lo que siente
Es normal que cuando somos pequeños no sepamos identificar las emociones que vivimos día a día. Explícale a tu hijo la emoción que experimenta, dale nombre y enséñale a cómo reaccionar en cada ocasión. Si no sabemos que lo que sentimos se llama enojo, es difícil que lo sepamos manejar correctamente.
Practicar la empatía
No minimices las emociones y sentimientos de tu hijo, dale importancia a lo que siente, por muy sencillo que resulte desde tu perspectiva; bríndale apoyo y comprensión, esto le dará seguridad y confianza que a la larga se traducirá en una alta autoestima.
Fomentar la comunicación
A veces como padres queremos proyectar una imagen intachable con el fin de proteger a nuestros hijos, cuando también es importante que ellos sepan cómo te sientes. Platica con tus hijos a su nivel de entendimiento, no es necesario dar detalles de tus problemas o tristezas, simplemente comparte lo que sientes. Esta comunicación le dará a tu hijo la confianza para compartir contigo y tu familia sus emociones, sueños, intereses y metas.