Existe una hipótesis recurrente: “los niños con TDAH, predominantemente en la adolescencia, tienen un mayor riesgo de abuso o adicción a sustancias”. Pero, ¿qué tan cierto es esto?
El Trastorno por Déficit de Atención (TDAH) tiene implicaciones que afectan por igual a niños, adolescentes y adultos. Sin una detección y tratamiento adecuados, existe una mayor predisposición a desarrollar conductas de abuso a edades tempranas, influenciada por factores familiares, psicológicos y sociales.
¿Qué entendemos por adicción?
El Dr. Rodrigo Marín Navarrete define las adicciones como una “relación patológica con un objeto o conducta”. Se manifiesta a través de síntomas psicológicos y fisiológicos que impulsan al individuo a mantener la conducta a pesar de los problemas significativos que le acarrea.
En la adolescencia, esta vulnerabilidad se agrava debido a la presión social y la necesidad de satisfacción inmediata. Además de las sustancias psicotrópicas (alcohol, tabaco, drogas), existen adicciones conductuales al internet, videojuegos, comida compulsiva o sexo.
¿Por qué el TDAH aumenta la propensión a las adicciones?
El TDAH es un trastorno neurobiológico con una carga genética superior al 70%, caracterizado por un desfase en neurotransmisores como la dopamina, serotonina y noradrenalina.
La impulsividad lleva a los adolescentes a experimentar con sustancias que, por «ensayo y error», les brindan una sensación temporal de funcionalidad o aceptación. Esto explica la alta prevalencia de pacientes con TDAH entre los consumidores de sustancias que terminan desarrollando una dependencia.
El mito de los medicamentos y la adicción
A muchos padres les preocupa que fármacos como el metilfenidato o la atomoxetina generen adicción. Es vital aclarar la diferencia:
- Drogas de abuso: Generan euforia y saciedad de placer inmediata (pico de dopamina).
- Medicamentos para TDAH: Se liberan de forma gradual para mejorar la concentración y el rendimiento, sin generar el «subidón» que provoca la adicción. No existen estudios que señalen que el tratamiento farmacológico controlado incremente el riesgo de adicción; al contrario, suele ser un factor protector.
¿Cómo pueden los padres prevenir esta problemática?
La prevención requiere un tratamiento riguroso y una comunicación abierta. Aquí algunas estrategias clave:
- Consulta especializada: Mantén evaluaciones constantes con el médico tratante para ajustar el tratamiento según la etapa de desarrollo.
- Comunicación funcional: Destina al menos 15 minutos diarios para conversar con tu hijo con apertura al diálogo, fortaleciendo su autoestima.
- Psicoeducación familiar: La aceptación y el manejo del trastorno por parte de toda la familia reduce el estrés y los factores de riesgo.
- Involucramiento y confianza: Interésate en sus gustos, respeta su independencia y bríndale un entorno seguro.
- Deporte y esparcimiento: El ejercicio físico ayuda a canalizar la energía y genera satisfacción natural. Fomenta actividades al aire libre para evitar la sensación de agobio.
Proyectodah brinda espacios de capacitación para que los padres obtengan habilidades prácticas en la prevención de adicciones. La participación activa y la información científica son las mejores herramientas de protección.
Referencias:
Hernández Hernández, M. (2012). Trastorno por déficit de atención a lo largo de la vida. En M. Ruiz García, & J. M. Sauceda García, Trastorno por déficit de atención a lo largo de la vida (págs. 39-40). México: Alfil.
Martínez Coll, J. C. (Abril de 2012). Contribuciones a las Ciencias Sociales. Recuperado el Abril de 2013, de http://www.eumed.net/rev/cccss/20/mh.html
López-Ibor, J. J., & Valdés Miyar, M. (2005). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM IV-TR. Barcelona: MASSON.